domingo, 28 de agosto de 2011

alcohol a la hora de comer desarrolla enfermedades del hígado

Beber se asocia con una mala dieta, según un estudio reciente.Investigadores españoles encuestaron a más de 12,000 adultos de 18 a 64 años de edad sobre sus hábitos de consumo de alcohol y alimentarios. Hallaron que la bebida empedernida, la bebida por atracón, una preferencia por los licores fuertes e incluso beber con las comidas se asociaba con un mal cumplimiento de importantes directrices nutricionales.
Aunque beber con las comidas se asocia tradicionalmente con una buena salud, los investigadores hallaron que esto no era así si los bebedores comían de forma descuidada.
"Nuestros resultados son relevantes porque muestran que beber con las comidas se asocia con una ingesta insuficiente de alimentos saludables como frutas y verduras, y una ingesta excesiva de proteína animal", afirmó en un comunicado de prensa de la revista el autor para correspondencia del estudio José Lorenzo Valencia Martín, doctor de la Universidad Autónoma de Madrid.
"En España, se bebe alcohol frecuentemente en las comidas, sobre todo el almuerzo y la cena. Debido a esto, y a la prevalencia más baja de abstemios, nuestros hallazgos se aplican a la mayoría de adultos de España y otros países del Mediterráneo en Europa", añadió.
Hígado graso
Valencia Martín señaló que los bebedores empedernidos son propensos a desarrollar enfermedad del hígado, y que muchos tienden a favorecer alimentos ricos en energía y grasas trans. Desafortunadamente, una dieta rica en grasas trans también podría contribuir a la enfermedad del hígado, apuntó.
Por otra parte, los investigadores aseguraron que beber en exceso y una dieta malsana son dos factores prevenibles importantes que contribuyen a problemas de salud en los países desarrollados, anotaron los investigadores.
"Beber alcohol podría reducir el mantenimiento de una dieta sana, llevando a efectos metabólicos adversos que a su vez añaden a los directamente producidos por el alcohol", advirtió Valencia Martín.
"El alcohol podría contribuir indirectamente a varias enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes mellitus, la enfermedad cardiovascular o el cáncer", añadió.
El estudio aparece en línea y en la edición impresa de noviembre de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

Jóvenes no hacen nada por mejorar su nutrición

Los estudiantes universitarios estadounidenses ni siquiera se acercan a comer las cinco porciones diarias recomendadas de frutas y verduras, halla un estudio reciente. De hecho, ni siquiera comen una porción al día, según una encuesta de la Universidad Estatal de Oregón con 582 estudiantes universitarios.
Los hombres comían unas cinco porciones de frutas y verduras por semana, mientras que las mujeres apenas consumían cuatro porciones por semana. Los hombres tenían más grasa en la dieta que las mujeres, pero las mujeres presentaban una menor ingesta de fibra.
En general, las mujeres tenían mejores hábitos alimentarios que los hombres, lo que incluía leer las etiquetas alimentarias, saltarse menos comidas y comer en las cafeterías universitarias con más frecuencia, mostró el estudio.
"Hallamos que los estudiantes se saltaban comidas con bastante frecuencia, lo que podría explicar en parte la falta de frutas y verduras", apuntó Brad Cardinal, profesor de ciencias del ejercicio y del deporte de la universidad.
Por otra parte aseguró que "no enseñamos a los jóvenes a sostenerse por sí mismos", lamentó Cardinal.
"Las clases de economía del hogar y nutrición casi han desaparecido de nuestras escuelas, desde el preescolar hasta la secundaria. Hay una falta fundamental de comprensión sobre cómo comer bien en un sentido muy amplio".

viernes, 19 de agosto de 2011

El Caracte, la personalidad y tu salud

Expertos han establecido que hay una relación directa entre el carácter y la personalidad de cada individuo y las enfermedades que afectan nuestra salud como el cáncer o la artritis, por mencionar únicamente un par.

Según su teoría, cada tipo de personalidad es propensa a un grupo específico de enfermedades. Para los psiquiatras y psicólogos, el comportamiento humano -al ser diferente en cada persona- puede tener factores genéticos que lo determinan y que los hacen más susceptibles a ciertos males, según la tolerancia de su sistema nervioso.

Personalidad y salud

Según el tipo de personalidad, cada uno podría desarrollar enfermedades mentales o físicas. El ejemplo más claro es que aquellas personas de carácter amigable son más felices y por ende tienen menos probabilidades de padecer depresión. Lo contrario le ocurre a quienes son emocionalmente inestables y de baja autoestima.

En tanto, la personalidad también podría desencadenar otros daños a la salud como cáncer o trastornos cardíacos. Se han realizado varios estudios al respecto, gracias a los cuales los cardiólogos han determinado que las afecciones al corazón también son provocadas por la forma en que la gente ve la vida y la personalidad.

Por ejemplo, si la gente tiene una visión positiva frente a la vida, es menos probable que sufran un infarto. En cambio, aquellos que son negativos serán más propensos a ellos.

Influencia en el cáncer

Los especialistas dicen que existe una relación entre la personalidad y el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer, pero aún no hay pruebas suficientes que sustenten esta afirmación. Esto se debe a que el cáncer se desencadena luego de una serie de trastornos y porque los factores externos también influyen.

Lo que sí puede tomarse como un indicio es que los doctores han señalado que las personas que sufren cáncer tienen una personalidad amable, son solidarios y para nada agresivos.
Estas características los hacen suponer que el hecho de no expresar del todo sus emociones puede ser un factor determinante en el desarrollo de la enfermedad.

Esto se sustenta en una investigación realizada por científicos londinenses, en la cual se estudiaron a mujeres con cáncer de mama que eran sometidas a cirugía  y se reveló que aquellas que tenían un espíritu luchador, se sobreponían más rápido que otras con personalidad derrotista.

Fuente: altonivel.com.mx

Una soda al dia te puede hacer diabetico


Un estudio publicado en la revista Diabetes Care, encontró que las personas con un hábito diario de sólo una o dos bebidas endulzadas con azúcar, nada de refrescos y bebidas energéticas, eran más del 25 por ciento propensos a desarrollar diabetes tipo 2 que los individuos similares que no tenían más de una bebida azucarada al mes.
Dado que la tasa global de diabetes es de aproximadamente uno de cada 10, un incremento del 25 por ciento aumenta el riesgo a cerca de uno en 8, quienes consumen más de dos latas de refresco al día también tuvieron una tasa adicional del 20 por ciento más alto de síndrome metabólico, un conjunto de indicadores tales como los niveles altos de triglicéridos lo que sugiere que la diabetes no está lejos.
“Estudios anteriores han demostrado que las bebidas azucaradas están fuertemente asociados con el aumento de peso”, dice el autor principal Vasanti Malik, un investigador en la Escuela de Harvard de Salud Pública del Departamento de Nutrición, quien dijo que la decisión de examinar la relación entre el azúcar-bebidas azucaradas y el riesgo de la diabetes era “el siguiente paso lógico.”
Los investigadores realizaron un análisis de varios estudios para llegar a sus conclusiones. Se identificaron ocho estudios con datos suficientes como para saber que hay una relación entre las bebidas azucaradas y la diabetes tipo 2 y tres estudios similares de síndrome metabólico.
El estudio más grande de la diabetes, que siguió a más de 91 mil mujeres de Estados Unidos de entre 24 y 44 años, durante ocho años, fue el mejor argumento para una relación, y no fue sólo por un mayor consumo de bebidas azucaradas, sino el exceso de calorías que se convirtió en libras. Si bien es sabido, el aumento de peso es un factor de riesgo de diabetes conocido, el vínculo de las bebidas con la diabetes persistió incluso después de ajustar otros factores independientes que ponen en riesgo de desarrollar diabetes, dijo Malik.
El problema son los picos de glucosa en la sangre y la insulina debido a las bebidas endulzadas que con frecuencia se consumen con rapidez y en grandes cantidades y su contenido de azúcar se absorbe rápidamente.

El Calor es malo para los diabeticos


Aunque la diabetes aumenta las probabilidades de desarrollar enfermedades relacionadas con el calor, muchos diabéticos ignoran cómo reducir el riesgo, encuentra una encuesta de la Clínica Mayo.
Más diabéticos visitan las salas de emergencia cuando hace calor, hay un aumento en las hospitalizaciones, y hasta en muertes.
"Las personas diabéticas tienen menos capacidad de sudar, lo que las predispone a enfermedades relacionadas con el calor, al igual que las hiperglucemias no controladas", advirtió en un comunicado de prensa de la Endocrine Society la investigadora líder, la Dra. Adrienne Nassar, residente médica de tercer año de la Mayo.
Anotó que muchos pacientes encuestados tenían un control glucémico inferior al óptimo durante el verano, lo que también puede aumentar su riesgo de deshidratación.
Nassar y otros investigadores analizaron 152 encuestas sobre el conocimiento del calor, completadas por pacientes diabéticos en una clínica de Phoenix. Las encuestas indicaban que veinte por ciento de los pacientes no tomaban precauciones hasta que las temperaturas superaban los 38 °C (100 °F), a pesar de que cuando se toma en cuenta la humedad, las enfermedades por calor pueden ocurrir con temperaturas de hasta 27 °C (80 °F).
A pesar de este hecho, apenas alrededor de la mitad de los pacientes sabían la definición de "índice de calor", una combinación de los niveles de temperatura y humedad. El calor es más peligroso con una humedad alta, apuntaron los investigadores, porque la humedad tiende a reducir la sudoración y evitar que el organismo se enfríe de forma natural.
Los medicamentos y suministros para la diabetes también pueden dañarse con el calor, apuntó Nassar, quien enfatizó que "los medicamentos orales y la insulina tienen un rango terapéutico de temperatura, por encima del cual pierden eficacia".
Pero aunque casi las tres cuartas partes de los pacientes reconocieron que les habían advertido sobre el calor y la insulina, muchos menos se daban cuenta de que el calor representaba un riesgo para sus medicamentos orales contra la diabetes (39 por ciento), medidores de glucosa (41 por ciento), y tiras reactivas de glucosa (38 por ciento).
Irónicamente, 37 por ciento de los que se daban cuenta del riesgo elegían manejarlo dejando de llevar consigo sus suministros médicos cuando salían al calor, creando así un nuevo riesgo.
"Si [las personas] no pueden revisar sus glucemias mientras no están en casa, no es seguro", apuntó Nassar, y añadió que se necesita más educación sobre el tema para los pacientes.
La encuesta se llevó a cabo en colaboración con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y el Servicio Nacional de Meterología.

Los Omega's reducen la Diabetes


Dos nuevos estudios sugieren que las personas que consumen gran cantidad de ácidos grasos omega 3 con la dieta tendrían menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Una de las investigaciones, sobre más de 3.000 adultos mayores de Estados Unidos, reveló que aquellos con los niveles más altos en sangre de ácidos eicosapentaenoico (EPA, por sus siglas en inglés) y docosahexaenoico (DHA), principalmente presentes en el pescado, eran un tercio menos propensos a desarrollar diabetes en la siguiente década que aquellos con los niveles más bajos.
El segundo estudio demostró, entre 43.000 adultos de Singapur, que los que más ácido alfalinolenico (ALA) ingerían con la dieta tenían menor riesgo de diabetes. ALA es una grasa omega 3 presente en ciertos productos vegetales, como el aceite de canola y la soja.
Pero los autores advierten que las grasas, por ejemplo, podrían ser marcadores de otra característica de la dieta o el estilo de vida de los participantes que influyen en el riesgo de desarrollar diabetes.
A menudo, la gente espera una "bala mágica" contra la enfermedad, dijo Andrew Odegaard, de la University of Minnesota en Minneapolis, y coautor del estudio de Singapur.
Odegaard aconsejó consumir bastantes "alimentos integrales" (frutas, verduras, granos ricos en fibra, legumbres, aceites vegetales y pescado), en lugar de optar por un solo nutriente.
Ninguno de los dos estudios, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, prueba que los omega 3 reduzcan directamente el riesgo de diabetes.
Pero el de Estados Unidos hizo algo nuevo: analizó los niveles reales de los ácidos grasos omega 3 en sangre y el riesgo de tener diabetes, lo que brinda pruebas más sólidas que los cuestionarios sobre hábitos alimentarios.
El equipo de Luc Djousse, de Harvard, se concentró en 3.088 adultos mayores participantes en un estudio sobre salud cardíaca.
Al inicio del estudio, se les midieron los niveles en sangre de EPA, DHA y ALA. En la década siguiente, a 204 se les diagnosticó diabetes: el 5 por ciento del 25 por ciento con EPA/DHA más elevados y el 6,5 por ciento del 25 por ciento con los niveles más bajos de esas grasas.
Al analizar el ALA, esa diferencia aumentó: desarrollaron diabetes menos del 4 por ciento y el 8,5 por ciento, respectivamente.
Tras considerar otros factores (peso y ejercicio), los niveles individuales de los omega 3 seguía relacionados con un menor riesgo de desarrollar diabetes.
En el otro estudio, el equipo de Odegaard analizó las historias clínicas de 43.176 adultos de Singapur de entre 45 y 74 años, y que respondieron qué hábitos alimentarios tenían. En la siguiente década, 2.252 desarrollaron diabetes.
El 20 por ciento que más ALA ingería a través de los alimentos era menos propenso a desarrollar diabetes que el 20 por ciento que menos ALA consumía: un 5 frente a un 6 por ciento.
Tras considerar el peso, el ejercicio y otros factores, el equipo observó que el alto consumo de ALA estaba asociado con una reducción del 22 por ciento en el riesgo de desarrollar diabetes.
Sin embargo, los omega 3 del pescado no estuvieron relacionados con ese riesgo.
Se desconoce, según el autor, por qué el ALA parece proteger contra la diabetes. "Queda mucho por considerar en esta cuestión nutricional tan complicada", afirmó.